02 / Carta del Presidente

Estimados Accionistas,

Tengo el agrado de presentarles la Memoria Anual correspondiente al ejercicio 2014. En ella se resumen los principales hechos y logros del período y se incluyen asimismo los correspondientes Estados Financieros.


El 2014 fue un muy buen año para Colbún, con resultados financieros satisfactorios y con el cumplimiento de hitos relevantes para la compañía, los que marcan un importante avance hacia la consolidación de un significativo plan de crecimiento iniciado el año 2006.


Por ello quisiera partir por agradecer la colaboración, dedicación, compromiso y gran profesionalismo de todos nuestros trabajadores y sus respectivas familias por este gran año. Quisiera agradecer en particular a Ignacio Cruz, quién dejó la gerencia general de la compañía en septiembre del 2014, por su liderazgo en este proceso de consolidación, y al mismo tiempo brindarle todo el apoyo del directorio a Thomas Keller para que como Gerente General lidere a la compañía en una nueva fase de crecimiento sustentable, en un entorno más dinámico y complejo.


Permítanme una breve reflexión sobre la situación general del país, porque en ella se enmarca la del sector energético.


El año 2014 estuvo marcado por una tasa de crecimiento del PGB de sólo un 1,9%, la más baja de los últimos 30 años si excluimos los años con crisis financiera global. La explicación debemos buscarla en una diversidad de factores. Algunos exógenos como es el fin del ciclo de precios altos de los commodities. Otros de gestación propia, como son la incertidumbre que acompaña la extensión y profundidad de las reformas estructurales que ha planteado el gobierno y la crisis de confianza que afecta a las instituciones económicas y políticas del país. Esta última no se ha disipado aún, sino que más bien ha entrado en una nueva fase de profundización.

Todos los sectores debemos ser parte del desafío de recuperar las confianzas y re-legitimar las instituciones, por cuando representan aspectos fundamentales para recuperar nuestro crecimiento potencial de largo plazo. Desde el mundo político, enfrentando las necesarias reformas a través de la búsqueda de acuerdos transversales y haciendo partícipe de su diseño a diversos actores de la sociedad. Desde el mundo de la empresa, profundizando nuestra adaptación a un mayor escrutinio de nuestro quehacer por parte de la sociedad y a su demanda por mayor transparencia, ampliando nuestra vinculación con los diversos actores en los entornos donde operamos e impulsando una mejora continua de nuestras culturas organizacionales, de nuestros liderazgos y nuestros gobiernos corporativos.


El sector energético es representativo de lo que está pasando a nivel país. Se manifiestan en él las consecuencias de la desaceleración y las dificultades asociadas a los altos niveles de desconfianza hacia las instituciones, y pasan por él también algunos de los desafíos que nos permitirán revitalizar nuestro crecimiento potencial.


En efecto, en consistencia con la desaceleración económica, hemos observado una menor tasa de crecimiento de la demanda de energía eléctrica. Esto, sumado a otros factores exógenos como son una leve mejor hidrología y un menor precio del petróleo, así como la puesta en marcha de relevantes proyectos de generación de base como fue la Central Hidroeléctrica Angostura de Colbún y diversos proyectos de energías renovables no convencionales, han generado en el corto plazo un balance oferta – demanda menos estrechas y costos marginales de generación en el SIC más bajos que los observados en los últimos años.

Sin embargo, esta mayor holgura coyuntural no nos debe cegar frente a los desafíos que subsisten. Porque si queremos seguir nuestro camino de desarrollo económico y social, requeriremos cantidades relevantes de nueva capacidad de generación y transmisión, y si queremos subir el umbral de nuestro alicaído crecimiento potencial – lo que tiene como requisito fundamental recuperar nuestra deteriorada competitividad energética - la nueva capacidad de generación deberá provenir de un mezcla de fuentes renovables no convencionales y de fuentes de generación base convencional. ¿Por qué? Permítanme responder con algunos datos.

Chile tiene un PGB per-cápita equivalente a un 66% el de Corea del Sur y un consumo de electricidad per-cápita equivalente a sólo un 34% el de ese país. Si queremos alcanzar un nivel de desarrollo como el de Corea del Sur, debemos prepararnos para un uso más intenso y una demanda creciente de electricidad.


Perú produce alrededor de un tercio menos de electricidad que Chile, pero tiene para desarrollar en la próxima década una cartera de proyectos en centrales de base hidroeléctricas y térmicas que en términos de capacidad instalada casi triplican las que cuenta Chile. Si no queremos hipotecar nuestra competitividad, debemos generar las condiciones para viabilizar el desarrollo de nuevos proyectos de generación base, hidroeléctricos, termoeléctricos, de geotermia, biomasa y solares con altos factores de planta.

Y para enfrentar estos desafíos, no ayuda la agudización de la crisis de confianza y legitimidad de las instituciones del país, que también ha alcanzado a la institucionalidad energética y medio ambiental.


La Agenda Energética anunciada por el Gobierno en el mes de mayo del año pasado, es un hito relevante para iniciar el camino de recuperación de confianzas, entre otras iniciativas, a través de los procesos participativos de política energética de largo plazo y de planificación territorial de cuencas para el desarrollo hidroeléctrico. El aporte de estos procesos podrá ser evaluado cuando habiendo incorporado la visión de los diversos actores que han participado, en plazos ciertos y a través de canales institucionales, generen lineamientos claros que permitan otorgar una piso de legitimidad a las decisiones de inversión de las empresas en nuevos proyectos de generación y transmisión. Esto requiere de liderazgo político para tomar las decisiones, y para luego someterlas al escrutinio ciudadano.


Sí debemos destacar que la agenda ha tenido logros concretos. Recientemente se aprobó el proyecto de ley que introdujo cambios al marco regulatorio de las licitaciones de suministro eléctrico de empresas distribuidoras, destacando la mayor seguridad jurídica que otorga al sector al hacerse cargo de los suministros sin contratos, así como también la incorporación de mecanismos para compartir riesgos de ejecución de proyectos, lo que introduce mayores incentivos para que empresas generadores sustenten sus ofertas en nuevos proyectos de generación.


Sin embargo, este cambio será letra muerta si el país no enfrenta con decisión el desafío de re-legitimar su institucionalidad ambiental. Para ello se hace prioritario avanzar en temas largamente debatidos. En primer lugar es necesario incorporar una instancia de participación ciudadana temprana reglada e institucional. Por otra parte, es importante reformular la instancia del comité de ministros, de manera que sus decisiones se tomen con una visión de largo plazo fundada en el marco regulatorio y no, como muchas veces ha ocurrido, en consideraciones políticas de corto plazo. Finalmente es importante transitar desde una marco institucional donde se superponen normas ambientales y sectoriales, con una multiplicidad de mitigaciones y compensaciones definidas individualmente para cada proyecto, hacia uno que establezca normas generales cuando sea posible, o bien mitigaciones y compensaciones comunes según tipo de proyecto y emplazamiento.

Desde el punto de vista de la necesaria legitimidad social de los proyectos, también se ha discutido por largo tiempo la importancia de establecer mecanismos de descentralización tributaria, de forma tal que parte de los beneficios que los proyectos generan, queden en las comunas donde se instalan. Esperamos que el proyecto de ley de asociatividad que propondrá el gobierno, avance en este sentido y contemple la creación de una institucionalidad que canalice el diálogo empresa – comunidad para identificar y gestionar los proyectos sociales a los cuales se destinen los recursos recaudados, y no sea un simple impuesto sectorial adicional, como a veces se plantea.


Para el 2015 se anticipa la discusión de varias otras iniciativas regulatorias relevantes para el desarrollo energético, como son la reforma al código de aguas y una nueva regulación de transmisión. De la calidad de estas nuevas regulaciones y de las señales que a través de ella entregue la autoridad, dependerá en gran medida el desarrollo del mercado eléctrico en los próximos años.

Nosotros en Colbún estamos preparados para participar activamente de este proceso y seguir aportando con lo que mejor sabemos hacer: “desarrollar y gestionar activos de infraestructura energética, integrando con excelencia las dimensiones económicas, técnicas, medioambientales y sociales para generar valor a largo plazo”.


En relación a los principales hechos y logros del 2014, quisiera compartir con ustedes los siguientes:


Primero, finalizamos de manera exitosa en el mes de abril la puesta en marcha de la central Hidroeléctrica Angostura de 316 MW, siendo la central de mayor tamaño en su tipo construida en los últimos diez años en Chile. En su primer año de operación generó 1.301 GWh y alcanzó una destacable cifra de disponibilidad del 96%. En Colbún estamos muy orgullosos de Angostura ya que más allá de su indudable aporte a los resultados de la compañía este año y hacia el futuro, esta central consolidó una nueva forma sustentable de hacer proyectos, integrando a la comunidad, el cuidado responsable del medioambiente y otras actividades como el turismo.


Segundo, cerramos el año 2014 con un EBITDA histórico de US$ 537 millones. En comparación al año pasado, las principales razones de este gran resultado son el mayor aporte hídrico producto de la puesta en servicio de la central Angostura; la mayor disponibilidad de nuestras centrales de base, junto con nuestra gestión para acceder a un suministro flexible y competitivo de gas natural que a su vez garantiza una exposición muy acotada al mercado de energía spot. En línea con la mejora en el resultado operacional, nuestras métricas de crédito y de generación de flujo de caja también dan cuenta de una consolidación importante, con niveles propios de una compañía con clasificación “Grado de Inversión”.

Tercero, continuamos consolidando nuestra integración en la comuna de Coronel donde opera la primera unidad del Complejo Termoeléctrico Santa María. Durante el mes de noviembre realizamos la segunda cuenta pública de la central, para dar a conocer los resultados socio-ambientales y operacionales ante más de 250 dirigentes sociales, líderes de opinión, empresarios y autoridades locales. Adicionalmente continuamos trabajando con distintas organizaciones sociales locales en programas de desarrollo productivo como el Programa Pesca Futuro.


Cuarto, respecto al suministro de gas natural para nuestras plantas térmicas de ciclo combinado, este año estructuramos con Metrogas un contrato de mediano plazo hasta el año 2019 que nos permite asegurar un volumen relevante para la operación de nuestro Complejo Termoeléctrico Nehuenco a costos competitivos para suministrar nuestros compromisos, consistente con nuestra política comercial de largo plazo. Del mismo modo, seguimos analizando múltiples vías para contar con una solución que permita un suministro de gas de largo plazo, eficiente y confiable.


Quinto, en el mes de julio realizamos una exitosa colocación de bonos en los mercados internacionales, emitiendo US$ 500 millones a 10 años plazo, con una competitiva tasa de interés de carátula de 4,50% y una demanda que superó en 7 veces la oferta. Dicha demanda provino de inversionistas institucionales de Estados Unidos, Europa, Asia y Latinoamérica lo que demuestra el alto interés y confianza en nuestra empresa y su desarrollo futuro. Del monto recaudado, US$ 150 millones fueron destinados al prepago de un crédito internacional y el saldo será destinado a financiar en parte el futuro plan de expansión de la compañía.


Resulta particularmente satisfactorio dar cuenta de todos estos avances y logros en circunstancias que nuestros trabajadores siguen mejorando sus indicadores de accidentabilidad y que no registramos incidentes medio-ambientales de relevancia, alcanzando en ambos casos una performance consistente con los niveles de excelencia que nos hemos propuesto.

Respecto al futuro de la compañía, nuestra misión es tener siempre una cartera de opciones de proyectos energéticos de distintas tecnologías y tamaños, en distintas fases de desarrollo, de donde provendrán los proyectos que ejecutaremos. Permítanme una breve mención a los principales proyectos de nuestra cartera.


En el mes de diciembre dimos comienzo a la construcción de la Central Hidroeléctrica La Mina, un proyecto ERNC ubicado en la comuna de San Clemente, región del Maule, que agregará al SIC 34 MW de capacidad instalada y que inyectará anualmente aproximadamente 190 GWh. Su entrada en operación se espera para el año 2017.


En relación al proyecto de la segunda unidad a carbón de nuestro Complejo Santa María, que tiene su permiso ambiental aprobado, durante el 2014 se optimizó su diseño, incorporando nueva tecnología para cumplir con la exigente norma de emisiones vigente desde inicios de 2012. Asimismo se están analizando las dimensiones sociales y económicas del proyecto, para decidir oportunamente el inicio de su construcción.

En el Proyecto Hidroeléctrico San Pedro ubicado en la Región de Los Ríos, concluyeron los estudios geológicos y el diseño de las adecuaciones que requerirá la ingeniería del proyecto, las que no afectan los parámetros ambientales principales del proyecto ya aprobado. Esperamos ingresar estas adecuaciones al Sistema de Evaluación Ambiental durante el primer semestre de 2015. Mientras hemos desarrollado un proceso de socialización temprana de las referidas adecuaciones con los principales actores de las comunas y de la región.

Tenemos también una cartera de proyectos hidroeléctricos en distintas fases de desarrollo, que suman aproximadamente 500 MW ubicados principalmente en la cuenca del Maule. Por otra parte estamos estudiando el desarrollo de proyectos competitivos en base a fuentes no convencionales, como son la energía solar, eólica y geotermia.

Adicionalmente, y como hemos venido comunicando el último tiempo, Colbún está en la búsqueda de oportunidades de crecimiento en países de la región como Colombia y Perú. Dichos países están siguiendo un camino de desarrollo que demandará más energía competitiva y sustentable, y sus sectores eléctricos tienen un marco regulatorio eléctrico bien establecido. Además, participar en esos mercados puede mejorar nuestra diversificación en términos de condiciones hidrológicas, tecnologías de generación y acceso a combustibles, así como también respecto de los riesgos regulatorios.

Los invito finalmente a recorrer nuestra Memoria Anual donde podrán apreciar en mayor profundidad las diversas iniciativas que está llevando a cabo Colbún con el propósito de seguir consolidando nuestra posición de liderazgo en el sector eléctrico, y en definitiva traducir en acciones concretas y significativas nuestro lema “Energía es Futuro”.

 

Bernardo Larraín M.
Presidente del Directorio de Colbún S.A.